Está bien reunir datos y correlacionar hechos estadísticamente, pero una concentración demasiado grande en particularidades pone a uno fuera de contacto con el poder integrador y coherente de la totalidad. Por lo tanto, perdemos el poder restaurador de las grandes verdades universales.
La ciencia moderna halla su hondura en las partes de la materia; y surge un problema del hecho de que estos hallazgos jamás se vuelven a reunir en una totalidad completa y viva. Nuestra tendencia es estudiar los fenómenos complejos y olvidarnos de las verdades sencillas que son inmutables.
Lo que hoy necesitamos es recalcar más la totalidad que meramente las partes de esta; necesitamos mirar una vez más los principios universales que subyacen en toda vida, antes de que empecemos a entremeternos en la naturaleza.
La crisis ecológica que hoy afrontamos es sólo el resultado evidente del uso del conocimiento por parte del ser humano, sin la guía de la sabiduría, o sea, de un conocimiento subyacente en todo el sistema.
Lo que la astrología puede proporcionar al ser humano es la comprensión de los principios universales, la armonía de la totalidad y las pautas subyacentes de la vida.
En la vida diaria, el lado espiritual de la persona es inseparable de su vida psicológica. La derivación misma de la palabra psicología revela cuán estrechamente se interrelaciona la mente con el ser espiritual.
Uno de los principales postulados del Yoga es la idea de que el alma puede estar libre solamente cuando no está esclavizada por la mente.
Afortunadamente para la psicología, algunos psicólogos humanistas no son tan tímidos como para tomar en cuenta los aspectos más recónditos de la vida humana, aquellas dimensiones que trascienden meramente las actividades intelectuales-mentales.
Una psicología basada en la conducta observable, suponiendo que sólo son dignos d tener en cuenta los datos objetivos, no es realmente psicología.
Restringir el dominio de la psicología al estudio del laboratorio y a las pautas patentes de la conducta de los seres humanos no guarda coherencia con la definición del objeto supuesto de este estudio: la psique misma, esa cualidad de mente-alma-espíritu que impregna todos aquellos empeños humanos y quizá toda la creación.
Cuando alguien estudia la psique de otra persona no podemos ser muy objetivos, ya que tendríamos que estudiar también la psique del que hace el estudio. Esto podría considerarse una crítica de toda la investigación denominada objetiva; pero con seguridad es muy apropiado para el estudio de la persona misma y del accionar de su vida interior.
En psicología la manía de los estudios objetivos, ignora el hecho básico de la unicidad humana y la creatividad. Esta razón explica porque la psicología del siglo XX se estancó para la mayoría y sigue siendo totalmente inapropiada para las vidas y los anhelos diarios de cada ser humano.
Los únicos psicólogos que en años recientes dieron grandes pasos hacia una comprensión de la vida interior y su experiencia inmediata, son los que se aventuraron fuera del dominio restrictivo de la indagación científica convencional.
Es decir hicieron uso de ámbitos largo tiempo descuidados como la meditación, la percepción extra sensorial, la psicología y las filosofías orientales, además de la mitología, las religiones comparadas, y el uso de la astrología como herramienta psicológica.
Si nuestra aspiración en el estudio de la psicología fuera desarrollar técnicas más eficientes del condicionamiento, lavado de cerebro y manejo de nuestros semejantes, entonces deberíamos concentrarnos en el aspecto conductista de la vida humana.
Pero si queremos usar la poderosa herramienta de la ciencia a fin de apreciarnos y apreciar a los demás, aprendiendo a vivir de modo sano y armónico, y a su vez liberar lo que es más inspirador y creativo de la persona, entonces tendremos que comprender las limitaciones del enfoque materialista y empezar a aventurarnos en lo desconocido, sostenidos solamente por nuestra fe en la sabiduría de la naturaleza y el elevado destino del ser humano.